jueves, 9 de junio de 2016

Mentiras

Desde cierta perspectiva parecías herido, necesitando un soplo de esperanza, tan susceptible tras esa mirada inmune, rogando un beso a travez de tu respiración acelerada, invadiendo con tus manos lo que no era tuyo e ignorando en qué momento comenzaste a desear.

Y mientras me aproximaba, mientras me llamabas en silencio, ya habías logrado modificarme en tu mente mientras cumplieras tu propósito, a tu gusto, siempre y cuando te fuera útil.

Entonces quise apartarte de eso que llenaba de penumbra tu andar, besé tu boca hasta sentirla dulce,  abracé  tu espalda queriendo embriagarme en ella, exploré  tu piel evitando ser su prisionera.

Tus cadenas empezaron a hacerse demasiado pesadas, lastimando mi sonrisa, dejando en carne viva mi ingenuidad, abarrotando de impotencia mi agenda, y drenando mi voluntad lo suficiente, no me necesitas más, sé de tu anhelo, ese de explorar otras faldas luego de haber recuperado parcialmente tu libertad. También sé de tu necesidad de pintar este fracaso con poesías aprisionantes, por tu afán de retirarte por la puerta grande.

Es de esta forma que entiendo que no me amaste, solo te sentías agradecido...