viernes, 12 de diciembre de 2014

Qué Importa si me Quito la Vida

Suicidio, un tema ríspido a decir verdad.
No pretendo herir susceptibilidades, es más, nadie debería tomar enserio lo que planteare a continuación.
Hay muchas maneras de ver el suicidio, no todas las personas maquinamos la misma imagen mental cuando escuchamos esta palabra. Si nos arriesgáramos a ver el suicidio desde la perspectiva de Shakespeare, entonces podríamos concluir en que no existe acto más romántico que quitarte la vida porque no te es permitido estar con el amor adolescente de tu vida.
Yo estoy a favor del suicidio, es decir, comprendo que en este mundo hay almas muy débiles que no pueden soportar el peso de su miserable vida, yo no lo haría, ¿o sí?
Pero no descarto la probabilidad que esta fuese la única salida para un ser humano intelectualmente inferior a mí para algún problema, hay personas que sufren de suicidios sociales más de una vez por semana, así que adelante, vamos criaturita termina con tu agonía de una vez por todas,  todos sabemos que es una buena solución permanente a un problema temporal. También puedo verlo como una solución que un ser humano intelectualmente superior a mi podría tomar al verse inundado en una epifanía mas allá de mi entendimiento, un saludo donde sea que estés querido Periandro, qué acaso no todos hemos escuchado esta frase célebre que propone que "la mucha letra entorpece la mente del hombre". Esto no quiere decir que deje de existir la posibilidad de caer en una suma depresión a consecuencia de algún tipo de crisis existencial y esto me lleve a acabar con mi vida. ¿O sí?
En fin, concluyendo, si repetimos desmedidamente “el respeto al derecho ajeno es la paz” como si la frase fuese  de nuestra autoría. Por qué nos creemos con la potestad de señalar o juzgar a una persona por cometer o bien querer cometer este acto, simplemente porque como no es algo que nosotros haríamos entonces se convierte automáticamente en algo que nadie debería hacer.

martes, 9 de diciembre de 2014

Bestia Interna

He dejado de sentir mis puños, siento cómo el calor sube desde la garganta hasta mis ojos, cómo la violencia se apodera de mis pasos... podría culpar a mi "bestia interna", pero todos sabemos que tal cosa no existe. 

¡Señores por favor! Estamos viendo como las cadenas sociales van cayendo de forma brutal, liberando mi rabia, dejando en evidencia cuán podrida se encuentra mi alma, cuán exhausta está ya de gastar saliva en banas discusiones, intentando convencer al imbécil, prendiendo en llamas ardientes la frustración de tener que venderle el camino óptimo o sencillo a la burocracia.

Sed de golpes, golpes estruendosos, que van debilitando el tejido dérmico de cualquier insolente a cada impacto. Me rehúso a darle lugar al dialogo, ya en demasiadas ocasiones he llorado el suicidio de mis discursos al ser olvidados, cuales perras baratas, serpientes arrastradas. 

Llevemos esto a lo físico, dejemos la sangre salpicar, culpemos a la "bestia interna", te veo luego en la torre de tribunales.