Suicidio, un tema ríspido a decir verdad.
No pretendo herir susceptibilidades, es más, nadie debería
tomar enserio lo que planteare a continuación.
Hay muchas maneras de ver el suicidio, no todas las personas
maquinamos la misma imagen mental cuando escuchamos esta palabra. Si nos
arriesgáramos a ver el suicidio desde la perspectiva de Shakespeare, entonces
podríamos concluir en que no existe acto más romántico que quitarte la vida
porque no te es permitido estar con el amor adolescente de tu vida.
Yo estoy a favor del suicidio, es decir, comprendo que en
este mundo hay almas muy débiles que no pueden soportar el peso de su miserable
vida, yo no lo haría, ¿o sí?
Pero no descarto la probabilidad que esta fuese la única
salida para un ser humano intelectualmente inferior a mí para algún problema,
hay personas que sufren de suicidios sociales más de una vez por semana, así
que adelante, vamos criaturita termina con tu agonía de una vez por todas, todos sabemos que es una buena solución
permanente a un problema temporal. También puedo verlo como una solución que un
ser humano intelectualmente superior a mi podría tomar al verse inundado en una
epifanía mas allá de mi entendimiento, un saludo donde sea que estés querido Periandro,
qué acaso no todos hemos escuchado esta frase célebre que propone que "la
mucha letra entorpece la mente del hombre". Esto no quiere decir que deje
de existir la posibilidad de caer en una suma depresión a consecuencia de algún
tipo de crisis existencial y esto me lleve a acabar con mi vida. ¿O sí?
En fin, concluyendo, si repetimos desmedidamente “el respeto
al derecho ajeno es la paz” como si la frase fuese de nuestra autoría. Por qué nos creemos con
la potestad de señalar o juzgar a una persona por cometer o bien querer cometer
este acto, simplemente porque como no es algo que nosotros haríamos entonces se
convierte automáticamente en algo que nadie debería hacer.