martes, 9 de diciembre de 2014

Bestia Interna

He dejado de sentir mis puños, siento cómo el calor sube desde la garganta hasta mis ojos, cómo la violencia se apodera de mis pasos... podría culpar a mi "bestia interna", pero todos sabemos que tal cosa no existe. 

¡Señores por favor! Estamos viendo como las cadenas sociales van cayendo de forma brutal, liberando mi rabia, dejando en evidencia cuán podrida se encuentra mi alma, cuán exhausta está ya de gastar saliva en banas discusiones, intentando convencer al imbécil, prendiendo en llamas ardientes la frustración de tener que venderle el camino óptimo o sencillo a la burocracia.

Sed de golpes, golpes estruendosos, que van debilitando el tejido dérmico de cualquier insolente a cada impacto. Me rehúso a darle lugar al dialogo, ya en demasiadas ocasiones he llorado el suicidio de mis discursos al ser olvidados, cuales perras baratas, serpientes arrastradas. 

Llevemos esto a lo físico, dejemos la sangre salpicar, culpemos a la "bestia interna", te veo luego en la torre de tribunales.

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