jueves, 9 de junio de 2016

Mentiras

Desde cierta perspectiva parecías herido, necesitando un soplo de esperanza, tan susceptible tras esa mirada inmune, rogando un beso a travez de tu respiración acelerada, invadiendo con tus manos lo que no era tuyo e ignorando en qué momento comenzaste a desear.

Y mientras me aproximaba, mientras me llamabas en silencio, ya habías logrado modificarme en tu mente mientras cumplieras tu propósito, a tu gusto, siempre y cuando te fuera útil.

Entonces quise apartarte de eso que llenaba de penumbra tu andar, besé tu boca hasta sentirla dulce,  abracé  tu espalda queriendo embriagarme en ella, exploré  tu piel evitando ser su prisionera.

Tus cadenas empezaron a hacerse demasiado pesadas, lastimando mi sonrisa, dejando en carne viva mi ingenuidad, abarrotando de impotencia mi agenda, y drenando mi voluntad lo suficiente, no me necesitas más, sé de tu anhelo, ese de explorar otras faldas luego de haber recuperado parcialmente tu libertad. También sé de tu necesidad de pintar este fracaso con poesías aprisionantes, por tu afán de retirarte por la puerta grande.

Es de esta forma que entiendo que no me amaste, solo te sentías agradecido...






sábado, 7 de mayo de 2016

Carta a Ese Idiota

Voy a aferrarme a la noche y ahogar estas lágrimas que no cumplen la función de limpiar mi alma. Renegaré al destino por esa lascivia impune con la que acalla tu voz cada vez en mi cuello, tan fuerte e imperiosa, esa necesidad latente en mi ser  que acunaste con tus besos. 

Y es que sentí nostalgia al ya no tener tus manos cerca cuando aún me tocaban, ese hasta pronto que hoy se convierte en un cierre injusto. Tantas veces dije tu nombre inundada en plenitud, pensando que me volvía tuya sin percatarme que lo fui desde el momento que me ignoraron por primera vez tus ojos, mis versos se tatuaron tu nombre ese día, mi ritmo cardíaco estaba muy al tanto de lo que en ese momento sucedía. 

Hasta ver más, todo sea no anudar lazos en el camino con otro tú. 

martes, 21 de abril de 2015

Sonríeme Otro Rato

De nuevo soñé, con esa sonrisa tétrica, la cual hace su aparición a partir de que cierras tus ojos para recibir mis labios. Esa sonrisa que recita a mi vista todo lo que prefieres callar, que eriza mi piel y provoca morderte.
Esa sonrisa que se coordina con tus manos, sabiendo curar el abandono y la soledad que entristece.
Cuéntale a mi boca qué más pretende esa sonrisa.