sábado, 7 de mayo de 2016

Carta a Ese Idiota

Voy a aferrarme a la noche y ahogar estas lágrimas que no cumplen la función de limpiar mi alma. Renegaré al destino por esa lascivia impune con la que acalla tu voz cada vez en mi cuello, tan fuerte e imperiosa, esa necesidad latente en mi ser  que acunaste con tus besos. 

Y es que sentí nostalgia al ya no tener tus manos cerca cuando aún me tocaban, ese hasta pronto que hoy se convierte en un cierre injusto. Tantas veces dije tu nombre inundada en plenitud, pensando que me volvía tuya sin percatarme que lo fui desde el momento que me ignoraron por primera vez tus ojos, mis versos se tatuaron tu nombre ese día, mi ritmo cardíaco estaba muy al tanto de lo que en ese momento sucedía. 

Hasta ver más, todo sea no anudar lazos en el camino con otro tú. 

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