Me has enseñado el verdadero significado de sentir
“mariposas en el estómago”, tanto que resulto escupiendo un par cuando de
pensar en ti se trata.
¿Cómo? ¿Qué pasa con estos insectos metamorfoseados cuando
tus dientes se apropian de mi cuello? ¿Cuando tus gemidos se impregnan en mis
caderas? ¿Cuando tus ganas me llevan múltiples veces al límite? ¿Qué puedo decir?
Es como una implosión, sufren mis entrañas, siento que muero un poco, ¡qué más da! A la vez me inundo
en placer.
Mi subconsciente te ha dedicado un par de sueños intensos,
se sienten tan reales que casi siento tus manos apretando mis pechos, ¡allí
están! Las mariposas otra vez.
Me rehúso a que se vuelva costumbre despertar en la
madrugada para ubicar mis pies descalzos de golpe en el frío suelo, apresurarme
lo más que pueda, topando mi cuerpo contra las paredes, no hay tiempo de
encender la luz para llegar al sanitario y colocarme de rodillas ante el trono…
y claro, arrojar unas cuantas docenas de mariposas, es una plaga en mi
estómago, está empezando a hacerse molesta.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario