Al cabo de unos años, mientras la vida agonizaba,
adentrada en el bosque, habiendo sido envenenada por las bayas de la monotonía,
la esperanza intentaba a toda costa sanarla, ignorando que ya era un caso
perdido. El tiempo solo relataba agonía dejando como última opción la
eutanasia.
¡Es como un mundo paralelo! - afirmó el Destino observando al horizonte - desarrollándose al lado de otro completamente optimista, donde la vida sigue lo estipulado sin tropiezo alguno, creciendo cada día más y más - continuo el Tiempo - derrotando al fatalismo porque siempre hay un objetivo que alcanzar, nada ni nadie puede tener la insensatez de siquiera intentar desequilibrar esta situación…
¡Es como un mundo paralelo! - afirmó el Destino observando al horizonte - desarrollándose al lado de otro completamente optimista, donde la vida sigue lo estipulado sin tropiezo alguno, creciendo cada día más y más - continuo el Tiempo - derrotando al fatalismo porque siempre hay un objetivo que alcanzar, nada ni nadie puede tener la insensatez de siquiera intentar desequilibrar esta situación…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario